Crítica de [•REC] 3: Génesis

Los zombies no son los únicos que no saben cuándo deben morir. En ocasiones hay sagas cuyos inicios, en su día, fueron tan enormemente exitosos que mancaron un antes y un después en un género tan poco visto hasta entonces al español. No obstante, intentar seguir recreándose en el éxito pasado hasta fabricar un producto que no consigue ser ni la sombra de lo que debería ser desmejora, en demasía, la buena intención de sus responsables por hacernos disfrutar.

Sinceramente, este humilde servidor no sabe quién dijo en su día que [•REC] 3: Génesis iguala e incluso supera a su (magnífica) primera entrega. Nada más lejos de la realidad. Con [•REC] sufrimos como no lo habíamos hecho antes con el cine español, gracias a un estilo fresco y novedoso que embaucaba al espectador hasta el punto de encerrarlo también a él en aquel edificio.

Sin embargo [•REC] 3, por mucho que nos pese, pierde ese toque mágico de Jaume Balagueró que nos hizo sufrir y disfrutar a partes iguales, hasta convertirse en algo tosco, a medio camino entre un “survival horror” (término videojueguil) y una comedia negra sin gracia. El gran problema al que se enfrenta [•REC] 3: Génesis es que ha creado tales expectativas que, al final, no ha podido verse cumplidas.

Ya desde su título comienza con mal pie. Fallo número uno: se presenta como una “precuela” a las cintas anteriores, cuando en realidad se desarrolla en la misma línea cronológica. Evitemos usar términos que no representen a los hechos, por favor. Fallo número dos: Nos prometieron que veríamos el inicio de ese “virus”, (es decir, a la niña Medeiros) y sin embargo sólo ofrece una simple y vaga alusión, al inicio de la película, a cierto perro rabioso que ya conocíamos. Fallo número tres: está bastante bien contar con la participación de actores secundarios desconocidos que no distraigan de la acción principal pero, si se usan, hay que intentar que no sobreactúen. Y como fallo final, si en [•REC] 2 comenzaron a extrapolar el origen de este “virus” a ámbitos más… religiosos, en este Génesis (nunca un término estuvo menos acertado) el desvarío se convierte en máximo.

Si por algo se caracterizaron las primeras entregas de [•REC], sobre todo la primera, fue por ese genial ambiente claustrofóbico que Baragueró consiguió crear, con una sola cámara, y con el que el espectador tanto empatizó. Paco Plaza, por su parte, ha decidido dejar de lado el uso de la cámara subjetiva en pos de planos convencionales (a partir del primer tercio de la cinta) en un escenario mucho más amplio en que se desarrollan dos frentes de acción. Ello provoca que el espectador no se vea parte de la acción y que no se sienta encerrado por el escenario. Una presentación genial que acaba desembocando en un alocado juego del gato y del ratón sin mayor sentido.

Todo ello, además, endulzado con toques de humor negro que hacen que explote la burbuja de tensión y con una banda sonora (algo inusual, ya que en las entregas anteriores sólo contábamos con el sonido ambiente) nada acorde con la situación.

Que se quiera realizar una película low-cost no exime a sus responsables invertir un poco más en casting. Leticia Dolera (pareja sentimental de Paco Plaza) cumple con el canon de novia nerviosa el día de su boda; sin embargo cuando se convierte en la versión española de Alice (Resident Evil) pierde toda la credibilidad puesta en ella. Por otra parte tenemos al siempre correcto aunque nunca destacable Diego Martín. Desgraciadamente su personaje también logra perder toda la gracia cuando decide convertirse en un caballero andante. Literalmente.

Todo ello sin obviar a algunos personajes secundarios que, si bien pocos sí consiguen estar tan estereotipados que logran recordarnos a esa tía o a ese amigo de amigo que se emborrachó en la boda de tu primo, parece que van de la marca número 1 a la marca número 2 vomitando su frase ya preparada.

En definitiva, [•REC] 3: Génesis prometió tanto que sólo consigue dejar el hueco de una gran decepción mediante un formato tan viciado como el aliento de un zombie (o demonio en este caso, ya no se sabe). No sabemos si Jaume Balagueró decidirá retomar el estilo propio de las entregas anteriores en [•REC] 4: Apocalipsis, pero lo que está claro es que Paco Plaza ha intentado mezclar el terror con la comedia negra, con vistas a conseguir una auténtica cinta de serie B con un final al que se llega por obligación pero, desgraciadamente, al que no ha sabido estar a la altura.

Lo mejor:

– Sus “zombies”, que ya los quisieran en The Walking Dead.
– El primer tercio de película, ya que mantiene la cámara subjetiva.

Lo peor:

– En lo que se convierten sus protagonistas.
– Unos secundarios que no saben si van o vienen.
– El intento de humor negro.
– Mala nomenclatura: ¿Dónde está ese Génesis?
– Promesas de información incumplidas.
– Poco tiene que ver con la trama iniciada en las dos anteriores.
– Pérdida del ambiente claustrofóbico.
– Final obligado, obvio, previsible y fácil.

CALIFICACIÓN EZ:  6 de 10 cerebros

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